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– Feliz aniversario, socia! –

– Salud, compañera! Es increíble que haya pasado un año ya… Tanto esfuerzo valió la pena, no? Al fin logramos nuestro sueño de tener el restaurante celta. –

– Así es, Meji, y podríamos decir que ya tenemos una base de clientes habituales, que vienen siempre y nos recomiendan. –

– Tal cual, Masi. Todavía me acuerdo de esos de la primera noche. Parecían encantados con la música celta y la decoración con telas. ¡Viste que no éramos las únicas locas del pastel de Tipperary! Jaja-

– Bueno, yo creo que con las ganancias de este primer año ya podemos pensar en abrir otro local. –

– No, Masi, yo estaba pensando en incorporar algo novedoso también este año, algo que sorprenda a los que vienen siempre… algo que vuelva a nuestro espacio más único y especial todavía… –

– Mmm, no se, Meji… –

– Qué te parece si con ese mismo dinero contratamos artistas para que pinten las paredes con diseños celtas… Y compramos objetos… ¡Obras de arte! –

– Pero no, Meji, si gastamos en lo que estás diciendo no vamos a ver ni un peso de retorno inmediato. En cambio si abrimos otro local, en un mes ya estamos facturando. –

– Es cierto, Masi, pero… yo no estoy pensando en el mes que viene, ni el año que viene… Estoy imaginando un futuro en el que nuestro sueño, esta realidad convertida en experiencia única para cada cliente, sea tan sorprendente e inolvidable que las personas que la disfrutan no quieran más que volver… y contárselo a sus amigos. –

+++

Más no siempre mejor.

Mejor siempre es más.

Vivimos en la cultura de lo inmediato.

El resultado rápido.

¿Cuántos likes tuvo en las primeras 24 horas? ¿Cuántos lo compartieron? ¿Cuántos lo retwittearon? Gané 10 followers. Perdí dos suscriptores. Tuve 2 comentarios positivos y 1 negativo. Vendí 3 más. ¿Lo publico acá o allá? ¿Dónde hay más gente mirando ahora?

Nos acostumbramos a pensar como Directores de Marketing Directo, que es el que se puede medir. Puse 1 peso en el anuncio, obtuve 2 pesos de ganancia. Funciona.

Y nos olvidamos del Marketing de Marca. El que no se puede medir ni con todas las métricas de todas las redes sociales juntas.

El de construcción. El de ladrillo a ladrillo. El que perdura en el tiempo y en la mente de quienes impacta, emociona, conecta.

El del largo plazo. El que se sostiene en nuestro POR QUÉ hacemos lo que hacemos. La verdadera razón de la existencia de la marca (personal o no).

El que responde a la pregunta:

Cómo queremos que nos recuerden.

Una posible y universal respuesta para todas las marcas que quieran dejar huella en alguien podría ser:

Como alguien (algo) que no es perfecto, pero -precisamente por eso, y porque le importa- cada día se vuelve mejor.

No para todos. Sino, mejor para mí, que también me importa.

Y que quiero contárselo… a todo el mundo.

– Descubrí un restaurante celta que…. si te cuento, no lo creés! Escuchá… –

*.*

Obra de Randal Spangler

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